Basura espacial y aproximaciones

El índice de basura espacial de la ESA pasa de 4 a 50 en un año

El informe anual de la ESA sitúa el riesgo a largo plazo en la órbita baja en 50 veces su umbral de sostenibilidad, frente a 4 en la edición anterior.

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Ilustración: los objetos del catálogo estadounidense a este lado de la Tierra, dibujados donde estaban a las 16:17 UTC del 23 de septiembre de 2026, alrededor de la Tierra vista sobre el Atlántico, con América del Norte a la izquierda y África a la derecha. Los puntos azules, los satélites, en servicio o no, se agolpan en una capa baja junto a la Tierra; los naranjas, los fragmentos, las etapas de cohete agotadas y los objetos sin identificar, forman otra capa por encima. Las alturas están a escala; los puntos, ampliados
Ilustración: Orbinauts

La Oficina de Basura Espacial de la Agencia Espacial Europea publicó el 14 de septiembre su informe anual sobre el entorno espacial, con datos hasta finales de 2025. Su cifra principal es un único número que mide si la actividad espacial es sostenible a largo plazo: el índice de salud del entorno espacial. Según esta edición, la previsión es que seguir actuando como hasta ahora en la órbita baja supondría un riesgo 50 veces el que la ESA fija como primer umbral de sostenibilidad; la edición del año pasado lo cifraba en 4 veces. La ESA resume que el efecto a largo plazo de nuestra actividad en el espacio ha empeorado un orden de magnitud en solo un año.

Qué mide el índice

La ESA multiplica, para cada objeto de la órbita baja, la probabilidad de que sufra una colisión catastrófica por el daño que la nube de fragmentos resultante podría causar a los satélites en servicio, y sigue la órbita del objeto durante 100 años. La suma se compara con un escenario de referencia: el tráfico de lanzamientos de 2014, el último año antes de que los satélites pequeños lo transformaran, con las directrices internacionales sobre basura espacial bien aplicadas, entre ellas que el 90 % de las naves abandone la órbita baja en los 25 años siguientes al fin de su misión. La ESA reconoce que la elección de ese escenario es subjetiva y la compara con el límite de 1,5 °C de calentamiento del Acuerdo de París. El 96 % del índice actual procede de objetos inactivos, y la mayor aportación es la de las etapas de cohete agotadas; el riesgo se concentra en torno a los 850 km, en órbitas con una inclinación de entre 70 y 80° respecto al ecuador.

Por qué se ha disparado

El informe atribuye la subida sobre todo a que su proyección prevé ahora una población futura mucho mayor, en la que las grandes constelaciones pesan cada vez más. La simulación despliega y repone cada uno de los 54 grupos y capas de constelaciones que ya están en despliegue sistemático, y, cuando no conoce las cifras del propio operador, supone que el 90 % de los satélites de una constelación se retira en un plazo de 25 años, una tasa que el informe considera el mínimo imprescindible: haría falta un cumplimiento mucho mayor para frenar el crecimiento de la basura. En esta edición la ESA también ha ajustado su método, con un nuevo modelo para prever explosiones en órbita, y ha acortado la proyección de 200 a 100 años, que aun así termina con cifras mucho más altas que hace un año.

La propia ESA matiza la cifra. Se apoya en la mejor información disponible y en supuestos sobre el tráfico futuro, no debe leerse como un pronóstico determinista y podría mejorar mucho, o empeorar aún más, a medida que se vea cómo retiran de verdad los operadores sus satélites en los próximos años. Aunque no se hubiera lanzado nada después de 2025, el número de objetos de basura en la órbita baja probablemente seguiría creciendo, como ocurrió en todas las simulaciones de ese escenario, porque se espera que las colisiones entre los objetos que ya están allí generen fragmentos más deprisa de lo que la atmósfera los elimina.

El año 2025, según el informe

Más de 300 lanzamientos pusieron en órbita más de 4000 cargas útiles nuevas, y 1200 objetos intactos reentraron en la atmósfera. Algunas tendencias van en la buena dirección: las etapas de cohete que bajaron de forma controlada superaron a las que cayeron sin control por segundo año consecutivo, y las nuevas fragmentaciones añadieron comparativamente pocos fragmentos catalogados, después de más de 3000 en 2024, aunque la mayoría de los fragmentos de las nuevas fragmentaciones de 2025 los detectaron otras redes de vigilancia, sin que la estadounidense los catalogara. Otras no: no son suficientes los satélites que abandonan las órbitas más concurridas al final de su vida, y crece el número de objetos que se detectan pero que aún no se pueden atribuir al objeto o a la fragmentación de la que proceden. El informe estrena este año una medida: el riesgo para las personas en tierra de los restos que sobreviven a la reentrada, todavía bajo frente a los riesgos de la vida diaria, pero en aumento con el número de lanzamientos y reentradas.

Dónde se acumulan

La ESA describe la órbita baja como una serie de franjas que cambian de un año a otro: por debajo de 600 km, mucho tráfico, pero sobre todo de satélites que pueden maniobrar para esquivarse; entre 600 y 1100 km, abundante basura acumulada durante décadas de actividad espacial; por encima de 1100 km, donde una órbita puede tardar siglos en decaer, cada vez más satélites, sobre todo en torno a los 1200 km.

El catálogo estadounidense, tal como lo recogemos el 23 de septiembre, muestra el mismo reparto. De sus 32.517 objetos en órbita, 14.170 giran a una altitud media inferior a 600 km, y 12.919 de ellos son satélites, en servicio o no; la constelación Starlink de SpaceX suma por sí sola 11.110 en total. Entre 600 y 1100 km, 6973 de los 10.257 objetos son fragmentos, otros 651 son etapas de cohete agotadas y 2250 son satélites.

Qué pide la ESA

Según la agencia, evitar que se genere basura nueva sigue siendo esencial, con la gestión del tráfico espacial, la retirada de los satélites al final de su misión y el enfoque Cero Basura de la ESA, pero la prevención ya no basta: retirar la basura que ya está en órbita tiene que formar parte de la solución, y pronto. La ESA lo pone a prueba con su misión ClearSpace-1.

Fuentes

Cómo citar

Copia la forma que necesites. La fecha es la de las cifras de arriba, así que sigue siendo cierta aunque estés leyendo una copia guardada.

En una frase
El 23 de septiembre de 2026, 6973 de los 10.257 objetos que el catálogo estadounidense situaba a una altitud media de entre 600 y 1100 km eran fragmentos, según Orbinauts.
En una nota
Orbinauts, El índice de basura espacial de la ESA pasa de 4 a 50 en un año, orbinauts.com/es/noticias/el-indice-de-basura-espacial-de-la-esa-pasa-de-4-a-50-en-un-ano, órbitas de Space-Track, consultado el 23 de septiembre de 2026.
Bajo un gráfico o una tabla
Source: Orbinauts (orbinauts.com), orbits from Space-Track

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