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Google quiere saber si los centros de datos de IA pueden funcionar en el espacio. El primer paso ya está en órbita: un satélite que comprueba si sus chips de IA sobreviven

Hecho con Planet, empresa que fotografía la Tierra, el satélite de Google despegó el 1 de octubre y funciona. Ahora sus chips de IA se prueban en órbita.

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Ilustración: un satélite esquemático, una caja con dos paneles solares azules, vuela sobre la curva de la Tierra, sus nubes y el brillo azul de su atmósfera; un corte en su cara frontal deja ver un chip luminoso con la marca TPU rodeado de pistas de circuito, el Sol resplandece arriba a la derecha, y sobre el satélite se lee SUNCATCHER
Ilustración: Orbinauts

Google ya tiene sus propios chips de inteligencia artificial en órbita. El satélite prototipo de Project Suncatcher, la investigación con la que Google estudia si el aprendizaje automático podría funcionar algún día en satélites, despegó el 1 de octubre en la misión de lanzamiento compartido Transporter-18 de SpaceX, y el equipo de Google ya ha contactado con él: el satélite funciona como se esperaba, según dijo la empresa ese mismo día.

Planet construyó el satélite junto a Google y presenta la misión como la primera prueba en el espacio de las unidades de procesamiento tensorial (TPU) de Google. Las TPU son el hardware de IA propio de Google.

El Falcon 9 despegó del Complejo de Lanzamiento Espacial 4E de la base de Vandenberg, en California, a las 18:32 UTC, rumbo a una órbita heliosíncrona. Su primera etapa, la B1082, volaba por 25.ª vez y regresó a la zona de aterrizaje 4 (LZ-4). El Transporter-18 es un lanzamiento compartido dedicado: llevaba 130 cargas útiles, 41 de ellas a bordo de cuatro vehículos de transferencia orbital que las desplegarán más adelante.

Qué pone a prueba el satélite

En las próximas semanas, Google reunirá datos sobre cómo soportan las TPU el estrés físico del vuelo espacial, la radiación y las temperaturas extremas del espacio.

Los chips ya se han sometido en tierra a versiones de esas pruebas. Una semana antes del lanzamiento, Google contó que había sacudido el satélite en los tres ejes para imitar las vibraciones de un cohete; que los propios chips TPU pueden llegar a sufrir entre 50 y 100 veces la fuerza de la gravedad durante el ascenso, y que sus TPU Trillium, sometidas a un haz de protones en el Crocker Nuclear Laboratory de UC Davis, pueden resistir, según los primeros resultados, una dosis total de radiación mayor que la que recibirían en una misión espacial de cinco años. La otra incógnita es la refrigeración, que Google considera un reto de investigación crucial para los centros de datos en órbita: en el vacío, el calor de los chips solo puede disiparse con radiadores, y Google prueba una combinación de tubos de calor y radiadores, hasta ahora solo en una cámara de vacío térmico en tierra.

«Hay cosas que solo se pueden probar en el espacio», escribió Travis Beals, director sénior de Paradigms of Intelligence en Google. La empresa remite además a un artículo científico revisado por pares sobre la investigación que hay detrás de la misión, publicado en la revista Joule.

Por qué llevar la IA a la órbita

La razón es la energía. En órbita baja, dice Google, un satélite puede recibir luz solar casi constante y generar hasta ocho veces más energía solar que en la Tierra. El sistema que esbozó al anunciar el proyecto en noviembre de 2025 es una constelación que probablemente volaría en una órbita heliosíncrona crepuscular, expuesta a una luz solar casi constante. Su diseño de ejemplo reunía 81 satélites en un grupo de 1 km de radio, a una altitud media de 650 km, con TPU a bordo y enlaces ópticos entre ellos.

Para eso falta mucho. En 2025, el siguiente hito de Google era una misión de aprendizaje con Planet que lanzaría dos satélites prototipo para principios de 2027. El satélite que ya está en órbita es un paso previo: los enlaces láser entre satélites, que necesitan muchísimo ancho de banda a distancias muy cortas, siguen pendientes: se probarán en 2027, cuando Google ponga dos satélites en órbita.

Los otros 19 de Planet

Suncatcher fue uno de los 20 satélites que Planet lanzó en el Transporter-18, el 40.º lanzamiento de Planet, con el que la empresa suma 718 satélites construidos y puestos en órbita.

Planet ha contactado con Tanager-2, con el prototipo de Suncatcher y con dos de los SuperDove. Los otros 16 se desplegarán desde el vehículo de transferencia ION de D-Orbit, y Planet espera contactar con ellos según lo previsto.

Cómo seguirlo

Los satélites del Transporter-18 aún no estaban en el catálogo público cuando se escribió este artículo, un día después del lanzamiento. La cronología del vuelo de SpaceX lo recoge como Project Suncatcher M1, desplegado 1 hora, 1 minuto y 25 segundos después del despegue. Cuando el prototipo de Suncatcher tenga número de catálogo, podrás seguirlo en el mapa en directo.

Fuentes

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