El observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA ha hecho su última observación y está cayendo. El 20 de octubre, a 275 km, la nave ya no pudo compensar la creciente resistencia de la alta atmósfera y entró en modo seguro, y el equipo que lo controla, en la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State), le envió la orden que en la práctica lo dejó inactivo, como preparación para la reentrada. La NASA anunció el fin de la misión el 23 de octubre y espera que el Swift reentre en la atmósfera en las próximas semanas.

La caída se acelera, como había advertido la NASA: por debajo de 300 km, la velocidad de descenso aumenta rápidamente. Los últimos elementos orbitales que tenemos, del 26 de octubre a las 11:48 UTC, sitúan al Swift entre 255 y 260 km. Un conjunto más reciente de Space-Track, de primera hora del 27 de octubre, da a su órbita una altura media de unos 255 km, casi 23 km menos que una semana antes: más de 3 km al día. En una semana de agosto, antes de retomar las observaciones científicas, perdió menos de 3 km: ahora cae unas ocho veces más deprisa. La predicción de reentrada a largo plazo de Space-Track, publicada el 22 de octubre, sitúa la reentrada el 2 de noviembre.

Por qué cae el Swift

Todo satélite en órbita baja va frenándose con el aire tenue que hay a esa altura, y el Swift no tiene motor para volver a subir. El último máximo solar lo empeoró: una actividad más intensa de lo previsto en 2024 hinchó la atmósfera, y a principios de 2025 casi todos los modelos de la NASA preveían la reentrada del Swift para el verano de 2026. En junio de 2025 volaba a unos 452 km, según los elementos orbitales de Space-Track.

Para ganar tiempo para un rescate, el equipo de Penn State cambió la forma de pilotarlo. Desde diciembre de 2025 sustituyó alrededor de una cuarta parte de los objetivos previstos por puntos del cielo que reducían la resistencia, y en febrero ya lo orientaba solo así, sin observaciones científicas dirigidas desde mediados de febrero hasta finales de agosto. El telescopio de alertas de estallidos (BAT) se detuvo en abril para ahorrar energía, de modo que los paneles solares pudieran girarse para frenar aún menos. Funcionó: el equipo mantuvo el Swift por encima de su altura crítica, unos 300 km, durante varios meses.

Ilustración: un gráfico de líneas sobre fondo azul oscuro titulado La caída del Swift. Una línea azul luminosa, la altura media de la órbita del Swift, desciende suavemente de 452 km en junio de 2025 a unos 340 km a finales de agosto de 2026, y entonces se dobla bruscamente hacia abajo, se vuelve naranja al cruzar una línea amarilla discontinua en 300 km rotulada la altura crítica según la NASA, y termina en un punto naranja rotulado 255 km, 27 oct. Unos puntos blancos sobre la línea marcan diciembre, apunta para frenar menos; febrero, pausa la ciencia; 3 de julio, despega LINK; 26 de agosto, vuelve a observar; y 20 de octubre, última observación. Un triángulo naranja en el eje del tiempo marca el 2 nov, el día de reentrada que predice Space-Track, publicado el 22 de octubre.
La altura media de la órbita del Swift en cada conjunto de elementos orbitales que Space-Track publicó entre el 1 de junio de 2025 y el 27 de octubre de 2026, con los hechos de los que informó la NASA. Ilustración: Orbinauts

El rescate que no llegó a intentarse

En septiembre de 2025 la NASA encargó a Katalyst Space construir en un año un satélite que alcanzara el Swift, lo sujetara y lo elevara. LINK, una misión de 30 millones de dólares, despegó el 3 de julio en un Pegasus XL, pero un fallo eléctrico durante la puesta en servicio dejó inutilizadas dos de sus tres ruedas de reacción, y orientarse con los propulsores consumió el combustible que necesitaba. El 19 de agosto la NASA y Katalyst anunciaron que LINK no capturaría ni elevaría el Swift. Llegó a entre 12 y 15 km del Swift, probó sus brazos y reentró en septiembre.

Dos últimos meses de ciencia

Sin rescate a la vista, el equipo volvió a encender los telescopios de rayos X y ultravioleta/óptico del Swift el 26 de agosto. El BAT detectaba de nuevo rayos gamma el 18 de septiembre, y desde el 21 el Swift pudo volver a girarse por sí solo hacia los nuevos estallidos. En esas semanas observó cientos de objetivos, desde restos de estrellas que estallaron hasta agujeros negros supermasivos activos en galaxias lejanas y cometas de nuestro sistema solar.

El precio fue la altura. Apuntar a donde estaba la ciencia, y no a donde la resistencia era menor, aumentó el frenado, y el Swift volvió a hundirse deprisa. El 25 de septiembre la NASA lo situaba en torno a 325 km, y esperaba que llegara a 300 km entre principios y mediados de octubre. Así fue: su altura media bajó de 300 km el 10 de octubre, según los elementos orbitales de Space-Track.

Lo que deja el Swift

El Swift despegó el 20 de noviembre de 2004 para cazar estallidos de rayos gamma, las explosiones más potentes del cosmos, que se encienden y se apagan demasiado rápido para que dé tiempo a apuntarles con un gran telescopio. Detectaba un estallido, pasaba su posición a otros observatorios y giraba sus propios telescopios hacia él, normalmente en cerca de un minuto. Diseñado para una misión de dos años, funcionó más de diez veces ese tiempo. La NASA cuenta más de 2000 estallidos de rayos gamma y más de 1400 supernovas observados, estrellas despedazadas por agujeros negros, un mapa de todo el cielo en rayos X, asteroides y cometas, y datos en unos 7000 artículos científicos.

En mayo de 2005 captó GRB 050509B, un estallido que duró 0,03 segundos, a tiempo de detectar 11 fotones de rayos X de su resplandor residual. La NASA lo considera el primer estallido corto con resplandor detectado, y la prueba de que los estallidos cortos se deben probablemente a la fusión de dos estrellas de neutrones. La misión recibió en 2018 el nombre de Neil Gehrels, su primer investigador principal, tras su muerte. Su archivo público, de unos 12 terabytes, reúne casi 22 años de observaciones. La NASA dice que seguirá buscando nuevas formas de reaccionar deprisa a lo que ocurra en el cielo, y que mientras tanto sus misiones actuales ayudarán a cubrir el hueco.

Su esperanza de seguir más años en órbita estaba en LINK, el robot enviado para elevarlo, que cayó antes que él.

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Cuándo y dónde caerá

Space-Track publica cada semana desde mediados de septiembre una predicción a largo plazo para el Swift, cada una con un día: el 31 de octubre en la del 16 de septiembre, luego el 3, el 6 y el 11 de noviembre en las del 23 y el 30 de septiembre y el 7 de octubre, y el 2 de noviembre en las del 14 y el 22 de octubre. Los propios especialistas de la NASA dicen que sus previsiones de la altura del Swift cambian con la meteorología espacial y con la altura y la orientación de la nave, y las de Space-Track también se han movido. El Swift solo puede caer entre los 20,5° norte y los 20,5° sur, la inclinación de su órbita respecto al ecuador, pero en qué punto de esa franja no se sabrá hasta el final. La NASA no ha dicho si espera que alguna parte llegue al suelo.

El Swift puede seguirse en el mapa en directo. Informaremos de su reentrada cuando llegue.