Estados Unidos tiene armas en órbita terrestre. Lo afirmó el lunes 14 de septiembre Troy Meink, secretario de la Fuerza Aérea, que reconoció así por primera vez que la Fuerza Espacial ha desplegado armas en el espacio, según su propia oficina de prensa. «Estamos aumentando la preparación frente a las amenazas existentes, y Estados Unidos dispone de armas de control del espacio en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a la acción hostil de un adversario», dijo en su discurso principal ante la conferencia Air, Space and Cyber de la Air and Space Forces Association, en National Harbor (Maryland).
Al día siguiente, desde el mismo escenario, lo repitió el militar de mayor rango de la Fuerza Espacial. «Que quede muy claro: hoy los guardianes operan armas en órbita que pueden defender a la Fuerza Conjunta frente a ataques que se apoyan en medios espaciales», dijo el general Douglas Schiess, jefe de Operaciones Espaciales. Guardianes es como la Fuerza Espacial llama a sus miembros.
Lo que no dijeron
Ninguno de los dos discursos dice qué armas son, cuántas hay, en qué órbitas están, cuándo se lanzaron ni qué efecto tienen sobre un objetivo. Meink habló de «armas de control del espacio»; Schiess, de «armas en órbita». Los dos las describieron por su finalidad, defender a la Fuerza Conjunta, es decir, a los ejércitos de Estados Unidos cuando combaten juntos, y no por lo que son.
Por qué dicen que las necesitan
Schiess dio el motivo justo antes. «Nos enfrentamos a adversarios decididos y creíbles que están desarrollando y desplegando sistemas contraespaciales a una velocidad increíble para atacar directamente la ventaja espacial de Estados Unidos. Por eso no nos limitamos a vigilar el espacio: estamos preparados para defenderlo», dijo. No nombró a esos adversarios.
Y cerró con la disuasión. «Nuestro objetivo es la disuasión. La disuasión es más fuerte cuando tenemos una fuerza creíble y la determinación de actuar, y eso es lo que os aporta la Fuerza Espacial», dijo Schiess.
Otros programas en camino
Los dos discursos citaron programas que no son secretos, aunque ninguno aclaró si alguno de ellos está entre esas armas. Meink contó que el programa de interceptores espaciales, Space-Based Interceptor, pasó «del contrato inicial a hardware listo para volar en menos de un año», y añadió: «este mes empezamos a lanzar nuestra constelación Air Moving Target Indication». Schiess, que la llamó Airborne Moving Target Indication, la describió como una arquitectura espacial de detección y seguimiento que servirá para guiar ataques de precisión a larga distancia. Schiess explicó además que una misión Victus Haze de este año, un ejercicio de una serie con la que la Fuerza Espacial prueba cada año distintas capacidades, demostró la capacidad de lanzar y responder a una amenaza en órbita en 17 horas.



