Una nave construida para ir a ver de cerca satélites muertos no llegará a hacerlo. La NASA y Starfish Space han concluido que Otter, lanzada el 1 de octubre para una misión de la NASA de inspección de basura espacial, no se puede recuperar: un fallo le mantiene la radio apagada y el equipo de tierra no puede comunicarse con ella. Starfish anunció la pérdida el 3 de noviembre en LinkedIn, donde dijo que la nave, Otter 24C, no cumplirá todos los objetivos de la misión.

Qué falló

Todo empezó bien. Tras el lanzamiento y el despliegue, según Starfish, la empresa estableció contacto en ambos sentidos con la nave, le envió órdenes y recibió abundante telemetría. Después, durante la puesta en servicio, la primera fase tras el lanzamiento, en la que se encienden los sistemas de la nave y se calibran sus instrumentos, Starfish perdió el contacto y no ha logrado restablecer la comunicación en ambos sentidos.

El culpable es el software que debía proteger la nave. La NASA y Starfish atribuyen la avería al sistema de protección contra fallos de Otter, el software de a bordo que detecta los problemas y reacciona ante ellos, que mantiene la radio apagada por error. Ni la NASA ni Starfish han dicho cuándo se perdió el contacto.

Dónde está Otter ahora

Otter sigue en órbita, fuera del alcance de sus operadores. El 4 de noviembre volaba a una altura de entre unos 514 y 544 km sobre el suelo. Su propulsor eléctrico, pensado para llevarla de un satélite muerto al siguiente, ya no puede recibir órdenes, así que a partir de ahora solo la moverá el aire tenue de esa altura, que la irá frenando poco a poco. Se ha convertido en uno más de los satélites inactivos que debía inspeccionar. Se puede seguir en el mapa en directo.

Lo que llevaba Otter, desde su brazo robótico hasta una pinza pensada para acoplarse a satélites que nunca se diseñaron para ello, está en nuestra noticia de su lanzamiento:

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Qué será de la misión

La misión, SSPICY (siglas en inglés de Capacidad de Propulsión e Inspección de Naves Pequeñas), debía acercarse a objetos espaciales inoperativos de origen estadounidense en órbita baja e inspeccionarlos, a la vez que probaba la propulsión, la navegación y el guiado de Starfish y su brazo robótico articulado. Cuando adjudicó el contrato, en 2024, la NASA la presentó como la primera inspección comercial de basura espacial que financiaba, con 15 millones de dólares en tres años, y las inspecciones debían empezar en 2027. Starfish presentó la nave como su primera Otter, tras dos misiones Otter Pup más pequeñas, y según la NASA fue la primera nave que reunía sus tecnologías de navegación y de propulsión.

Otra Otter podría cumplir aún los objetivos. Starfish y la NASA estudian cómo lograrlos en otras misiones de Starfish, en las que, según la NASA, Starfish piensa seguir reuniendo datos para la agencia, tanto del rendimiento de sus tecnologías como de la inspección de basura espacial. Starfish dice que ya está corrigiendo la protección contra fallos y renovando sus pruebas para cada futura Otter. Hay más en cartera: antes del lanzamiento, Starfish citaba a SES, la NASA, la Fuerza Espacial de Estados Unidos y la Agencia de Desarrollo Espacial (SDA) entre los clientes para los que prepara misiones Otter.