El 16 de octubre el Cosmos 2612, un satélite ruso, se situó junto al ICEYE-X36, un satélite radar de una empresa que apoya a Ucrania desde 2022, y en los dos días siguientes llegó a menos de un kilómetro de él. En la semana siguiente se difundió ampliamente en X un análisis que iba un paso más allá: afirmaba que SpaceX había hecho posible el acercamiento.
En este artículo
- Cosmos 2612
Satélite
- ICEYE-X36
Satélite
- Starlink-35856
Satélite
Las órbitas de ambos, y la del Starlink en el centro de la afirmación, las publica abiertamente el ejército de Estados Unidos, así que lo que hicieron se puede comprobar. Lo hemos hecho, con todos los registros orbitales publicados del Cosmos 2612 y del ICEYE-X36 de abril al 30 de octubre, y del Starlink en los días en torno a su paso. El vídeo muestra el momento central.
La cadena de afirmaciones
El análisis viral construye su caso en cinco eslabones. Escritos con claridad:
- La noche del 16 de octubre, un satélite Starlink iba a pasar a menos de un kilómetro del ICEYE-X36, justo cuando el Cosmos 2612 se acercaba.
- La alerta de colisión de SpaceX por ese paso «fijó en su sitio» al ICEYE-X36: el satélite no podía maniobrar mientras la alerta estuviera vigente.
- De no ser así, habría esquivado, como había hecho en junio cuando, según el análisis, maniobró para evitar al Cosmos 2612.
- Los propios datos de SpaceX situaban el paso a 2 km, cinco veces más lejos de lo que decía la alerta, así que la alerta exageró el peligro a propósito.
- Por tanto, SpaceX ayudó a Rusia, con una certeza del 99,9 %.
Los datos orbitales públicos arrojan luz sobre los cuatro primeros. Los tomamos uno a uno.
1. ¿De verdad se acercó un Starlink, y cuándo?
Sí, un Starlink cruzó cerca del ICEYE-X36 esa noche, y los datos dejan claro cuándo. A las 23:54 UTC del 16 de octubre, el Starlink-35856, lanzado en diciembre de 2025, cruzó la trayectoria del ICEYE-X36. Uno vuela en una órbita inclinada 70° respecto al ecuador, el otro 97,9°, y sus trayectorias coincidieron donde los dos iban en sentidos casi opuestos, así que se encontraron casi de frente, a 15,1 km/s uno respecto al otro. A esa velocidad todo el encuentro dura una fracción de segundo.
A qué distancia es más difícil de decir de lo que parece. Un kilómetro de distancia a 15 km/s son 0,07 segundos de desfase a lo largo de la trayectoria, y los registros públicos no son tan precisos. Un estudio de 2009 de la oficina de basura espacial de la ESA halló que un registro reciente sitúa a un satélite en órbita baja a unos 0,5 km de su posición real a lo largo de su trayectoria, de media. Cuanto más envejece un registro, mayor es ese error.
Así que la respuesta depende de cuándo se pregunte. De cada satélite se publicaron varios registros orbitales esos días, y la predicción que cualquiera podía hacer en un momento dado es el registro más nuevo de cada uno, propagado hasta el cruce. Hecha hora a hora, esa predicción osciló el 15 de octubre entre 0,4 km y 5 km a medida que cambiaban los registros del Starlink. La mañana del 15 de octubre marcaba unos 0,4 km y en la madrugada del 16, 0,7 km, las dos cifras que cita el análisis. Desde la mañana del 16 de octubre se asentó: 1,4 km, luego 1,75 km y 1,9 km a las 20:00 UTC, cuatro horas antes del cruce. Los registros publicados después del cruce, a posteriori, dicen entre 1,8 y 1,9 km. Con todas las combinaciones de los registros de esos días, 180 en total, el paso sale entre 0,44 km y 5,2 km; las cifras por debajo del kilómetro son resultados reales de los datos públicos, pero son las tempranas.
Ninguna alerta se ha hecho pública. Los avisos de un paso como este los da la Fuerza Espacial de Estados Unidos, que analiza las trayectorias previstas de los satélites con hasta una semana de antelación y publica los resultados para los operadores en Space-Track, y SpaceX publica sus propias predicciones de los Starlink. Los 0,4 km del análisis son una cifra que dieron los propios registros públicos, no el contenido conocido de ningún aviso, y un aviso se juzga por la probabilidad de colisión que lleva, no solo por la distancia.

Veredicto: un cruce real, a unos 2 km según la última palabra de los datos públicos antes de él, y por debajo del kilómetro solo en sus primeras estimaciones.
2. ¿Una alerta de colisión inmoviliza a un satélite?
El mecanismo del análisis es que el ICEYE-X36 quedó «fijado» y «permaneció fijo» el 15 y el 16 de octubre, con su altura cambiando 17 metros en total, según el análisis, porque la alerta lo tenía encajonado.
Los registros coinciden en que estaba quieto. Durante octubre la órbita del ICEYE-X36 bajó unos 20 metros al día, porque el aire tenue a esa altura lo frena poco a poco, y de un registro al siguiente su altura nunca cambió más de 26 metros. Ese es su estado normal. En los 1.159 registros publicados de él en 2026, el cambio de uno al siguiente es normalmente de 5 metros, y en 99 de cada 100 casos de menos de 50. Un satélite radar que pasa días sin maniobrar es un satélite radar haciendo su trabajo. Esos dos días son como cualquier otro par de días de su año, con una excepción, en junio, que es el siguiente eslabón.

Una alerta sí puede dejar quieto a un satélite, un tiempo. Un aviso señala una hora de máxima aproximación, con hasta una semana de antelación, y se actualiza con cada nuevo análisis, y un operador bien puede abstenerse de maniobrar hasta ese momento. Con un Starlink, la esquiva corre del otro lado: SpaceX dice que sus satélites asumen por defecto la responsabilidad de evitar toda conjunción, y sus instrucciones públicas no piden al otro operador que se quede quieto. Su acuerdo de 2021 con la NASA sí hace que la NASA no maniobre salvo aviso, pero nada público muestra un acuerdo así con ICEYE. Así que la quietud del 15 y el 16 de octubre demuestra poco en ningún sentido. Lo que un aviso no puede hacer es atar nada después del paso. El Starlink pasó a las 23:54 UTC del 16 de octubre. El Cosmos 2612 siguió junto al ICEYE-X36 hasta alrededor del mediodía del 18 de octubre, y según los registros públicos su momento de mayor cercanía llegó en la madrugada de ese día, más de un día después del paso. Los registros tampoco muestran entonces ninguna maniobra del ICEYE-X36.
Veredicto: la quietud del ICEYE-X36 esos días es la que muestra casi todos los días, y siguió igual de quieto en los días posteriores al paso, cuando un aviso sobre él ya no era aplicable.
3. ¿Habría esquivado? El precedente de junio
El análisis dice que en junio, con el Cosmos 2612 acercándose, el ICEYE-X36 bajó su órbita medio kilómetro y se le escapó.
Los registros confirman la maniobra. Entre el registro de las 13:13 UTC del 25 de junio y el de las 13:07 UTC del 26, la altura media del ICEYE-X36 bajó 433 metros, y otros 143 metros hasta el registro de las 05:03 UTC del 27 de junio: 576 metros en 40 horas, frente a los 19 metros al día que le quitaba el rozamiento del aire. Por lo demás, los registros del ICEYE-X36 se dispersan unos pocos metros, y nada más en su año se acerca ni a la quinta parte de eso. Es la única maniobra del satélite en 2026 lo bastante grande para verse en los registros públicos, a fecha de los del 30 de octubre; si fue un encendido o dos, los registros no lo dicen.

Pero el Cosmos 2612 no estaba ni cerca. Esa semana estaba en el mismo plano orbital, unos cientos de metros más bajo, y se acercaba a lo largo de la órbita unos 55 km al día: a 1.303 km el 20 de junio, a unos 1.000 km el 25 y el 26 de junio, los días del encendido, y alejándose de nuevo después, a 1.130 km el 30 de junio. Fue lo más cerca que estuvieron en todo 2026 antes de octubre. A 1.000 km de distancia, hay poco que esquivar.

Los registros no dicen por qué ICEYE bajó la órbita de su satélite esa semana. Reuters informó el 9 de octubre de que unos satélites rusos se acercaron a un satélite de ICEYE en mayo, y de que el director ejecutivo de ICEYE dijo que la empresa «movió después su satélite, lo que provocó nuevas maniobras rusas». Reuters no dice por qué lo movió, cuándo ni de qué satélite se trataba. El encendido de junio es el único movimiento lo bastante grande para verse en los registros del ICEYE-X36 en 2026, así que puede ser el que él mencionó. En mayo mismo, el Cosmos 2609 y el Cosmos 2613, lanzados con el Cosmos 2612, llegaron a unos 4 km del ICEYE-X36, y ni siquiera a esa distancia los registros de este muestran ninguna maniobra.
Antes del encendido el Cosmos 2612 y el ICEYE-X36 se acercaban unos 55 km al día; después se alejaban, así que el encendido sí cambió eso. Pero los operadores también bajan una órbita por motivos propios: una órbita más baja es algo más rápida, lo que cambia cuándo pasa el satélite sobre cada lugar y qué terreno cubre exactamente. Los datos zanjan la distancia y dejan abierto el motivo.
Veredicto: el encendido de junio es real y puede ser el movimiento que describió el director ejecutivo de ICEYE. El satélite ruso más cercano de ese lanzamiento estaba a unos 1.000 km, así que el encendido dice poco sobre si el ICEYE-X36 esquivaría a uno que se le acercara. Y si fue una respuesta a lo de mayo, ICEYE tardó un mes o más en reaccionar, así que dos días de quietud en octubre no necesitan ninguna alerta de Starlink para explicarse.
4. ¿Los propios datos de SpaceX destaparon una alerta exagerada?
El punto que mejor suena del análisis es que las propias efemérides de SpaceX, las predicciones precisas del operador, situaban el paso entre 1,9 y 2,0 km, cinco veces más lejos que la alerta, y lee la diferencia como una alerta inflada a propósito.
Pero nunca se ha demostrado que los 0,4 km fueran una alerta. Es lo que daban los registros públicos en un momento dado, y las predicciones de SpaceX son un producto aparte, construido con los datos de navegación de sus propios satélites. La propia SpaceX advierte de que el seguimiento externo de un Starlink puede diferir de ellas, y una cifra pública y la de SpaceX pueden no coincidir en cualquier momento. Una cifra de los registros públicos, además, se mueve mucho a medida que se actualizan, como muestra el gráfico de arriba: habían llegado a 1,9 km a las 20:00 UTC del 16 de octubre. El análisis dice que SpaceX mantuvo sus previsiones de 2 km mientras seguían en pie los 0,4 km. No hemos visto esos archivos, así que no podemos decir cuándo marcaban 2 km. Pero una diferencia entre una cifra pública y la de un operador no es prueba de que nadie dijera nada falso.
Veredicto: los 0,4 km son una cifra pública temprana, no una alerta conocida, y una diferencia con los 2 km que el análisis atribuye a SpaceX no mostraría ninguna alerta inflada.
5. Entonces, ¿ayudó SpaceX a Rusia?
Los datos orbitales públicos no lo respaldan. Tres de los cuatro eslabones en que se apoya la conclusión no se sostienen: la quietud del ICEYE-X36 es la que muestra todas las semanas; la «esquiva» de junio fue un encendido hecho con el otro satélite a unos 1.000 km, por un motivo que los registros no muestran; y la «alerta inflada» se apoya en una alerta que nadie ha hecho pública. El 99,9 % del análisis no mide nada; es la confianza que deposita en una cadena con tres de sus cuatro eslabones sin respaldo.
Eso no demuestra lo contrario. Los registros orbitales dicen dónde estaban los satélites, no quién fue avisado de qué ni por qué actuó nadie. No pueden mostrar qué aviso recibió ICEYE ni por qué el ICEYE-X36 se quedó quieto, ni qué pretendía Rusia. Pero la afirmación se construyó sobre las órbitas, y las órbitas no la sostienen.
Qué hizo el Cosmos 2612
Nada de esto cambia la parte de la historia que nunca estuvo en duda. El Cosmos 2612, lanzado el 16 de abril con otros cinco satélites rusos, llegó hasta el ICEYE-X36 con sus propias maniobras, una secuencia que seguimos registro a registro en nuestro artículo sobre su partida: su inclinación igualada en mayo, su plano y su altura igualados entre el 30 de septiembre y el 12 de octubre, y dos encendidos el 15 y el 16 de octubre que cerraron los últimos cientos de kilómetros. Nuestro detector de encuentros, que lee todos los registros que publica Space-Track, registró a los dos como juntos desde las 14:14 UTC del 16 de octubre, situó el paso más cercano por debajo de un kilómetro en la madrugada del 18 de octubre y los dio por separados a las 04:21 UTC del 19 de octubre, unas horas después de que el Cosmos 2612 se hubiera ido. LeoLabs, una empresa que sigue los objetos en órbita, informó de que el Cosmos 2612 llegó a unos 500 metros, señalando que las estimaciones exactas pueden ser inciertas.

Los registros también muestran quién se movió: el Cosmos 2612. Sus registros muestran el acercamiento y el frenado que lo detuvo junto al ICEYE-X36 el 16 de octubre; sin ese frenado habría pasado de largo. Los registros del ICEYE-X36 en esos mismos días muestran la bajada lenta del rozamiento del aire y nada más.
Y no ha terminado. El 18 de octubre el Cosmos 2612 subió 2,3 km y, como una órbita más alta es más lenta, se quedó por detrás del ICEYE-X36. El 20 de octubre ya había vuelto a su altura, a unos 480 km por detrás, y desde entonces sigue en el mismo plano orbital, entre 475 y 510 km por detrás a fecha del 30 de octubre.
LeoLabs, en su informe sobre el acercamiento, dijo que sus observaciones no establecen intención hostil, aunque muestran capacidades que podrían servir para inspección, recogida de inteligencia, señalización coercitiva, interferencia o preparación de futuras operaciones contraespaciales. Lo que muestran los registros es un satélite ruso que pasó seis meses alineando su órbita con el satélite radar de otro país, voló a su lado unos dos días, dio un paso atrás y está a unos 500 km por detrás; y, según un análisis de COMSPOC que cita el mismo informe, varios de los satélites lanzados con él ya hicieron acercamientos a satélites de ICEYE en mayo. Esa es la historia que respaldan los datos, y no necesita ninguna ayuda de SpaceX para serlo.
Sigue leyendoEl satélite ruso que volaba a 5 km de un satélite radar de ICEYE maniobra para alejarse de élCómo lo hemos comprobado
Todas nuestras cifras salen de los registros orbitales que publica Space-Track, el catálogo público de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, pasados por SGP4, el modelo estándar hecho para ellos; las fechas de lanzamiento son de CelesTrak. Un registro aparece algunas horas después del momento que describe, así que la previsión hora a hora se acerca a lo que se sabía en cada momento, sin ser exactamente eso. Las distancias calculadas con estos registros llevan alrededor de un kilómetro de incertidumbre: son lo que dan los registros, no medidas. El vídeo reproduce esos mismos registros en nuestro mapa.



