Un satélite ruso, el Cosmos 2612, vuela ya en el mismo plano orbital que el ICEYE-X36, un satélite radar de ICEYE, la empresa cuyas imágenes usan las fuerzas armadas de Ucrania desde 2022. A las 07:38 UTC del domingo 18 de octubre, los últimos elementos orbitales públicos de ambos situaban al Cosmos 2612 unos 5 km por detrás del ICEYE-X36 y unos 150 m por encima, con las dos órbitas inclinadas 97,85° sobre el ecuador y cruzándolo por el mismo punto del espacio. Puedes seguir a los dos en el mapa en directo.

En este artículo

La empresa de inteligencia espacial LeoLabs dijo en una declaración a Axios que el movimiento del satélite ruso «parece una aproximación deliberada» al ICEYE-X36. Según sus datos de seguimiento, el viernes 16 de octubre por la tarde los separaban unos 5 km (tres millas), y un día antes, más de 320 km (200 millas). «Aunque la intención sigue sin estar clara, este comportamiento merece seguir vigilándose», añadió LeoLabs. Tanto el Departamento de Defensa de EE. UU. como ICEYE declinaron hacer comentarios a Axios.

Lo que dicen las órbitas

Los dos planos orbitales son prácticamente el mismo, hasta donde permiten ver los elementos orbitales públicos. La órbita del Cosmos 2612 está inclinada 97,8541° sobre el ecuador y la del ICEYE-X36, 97,8542°, y ambas cruzan el ecuador hacia el norte con una ascensión recta de 71,7953°, el ángulo que fija la orientación del plano de una órbita en el espacio. En abril despegaron juntos seis satélites rusos, y ninguno de los otros cinco está hoy en ese plano: sus órbitas cruzan el ecuador a entre 0,7° y 15,2° de distancia.

Compartir plano es lo decisivo. En órbita baja, los satélites rara vez cambian de plano porque hace falta mucho combustible; una vez en el mismo plano, un satélite puede acercarse a otro en poco tiempo y gastando muy poco más para operar a corta distancia, algo que puede tener un fin inocuo, como el mantenimiento de satélites o la retirada de basura espacial, o anticipar el despliegue de un arma antisatélite, según escriben dos analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).

Si no vuelve a maniobrar, y según esos mismos elementos, la distancia crecería unos 20 km al día, hasta unos 26 km a las 08:00 UTC del lunes 19 de octubre, porque el Cosmos 2612 gira algo más alto y, por tanto, algo más despacio. Para seguir cerca tendría que hacer otra maniobra, y los próximos elementos orbitales lo mostrarían. Jonathan McDowell, que elabora el catálogo GCAT de objetos lanzados al espacio, interpretó los elementos del 17 de octubre como prueba de que el Cosmos 2612 maniobró el 16 de octubre y «mantiene ahora su posición a 5 km o menos del ICEYE X36».

Los elementos orbitales públicos son un ajuste a los datos de seguimiento, no una medición. Un estudio de la ESA de 2009 sobre sus errores cifró la incertidumbre media de los objetos en órbita baja en 0,471 km en la dirección del movimiento y 0,102 km en altura. La distancia de 5 km queda muy por encima de ese margen; los 150 m de diferencia de altura, en cambio, apenas lo superan.

Cómo llegó hasta allí el Cosmos 2612

El Cosmos 2612 es uno de los seis satélites, del Cosmos 2609 al Cosmos 2614, lanzados juntos desde Plesetsk el 16 de abril de 2026. «En mayo de 2026, Rusia ejecutó maniobras orbitales de alto consumo de combustible para situar cuatro satélites militares (del Cosmos 2610 al 2613) cerca de un satélite radar comercial occidental que Ucrania usa para obtener inteligencia de imágenes», afirma la Fuerza Espacial de EE. UU. en su ficha sobre amenazas espaciales, que no nombra ese satélite. El CSIS cuenta cinco de los seis que aquel mes elevaron su inclinación para igualar el plano del ICEYE-X36.

La empresa COMSPOC, en un análisis de los datos de seguimiento de LeoLabs publicado en julio, situaba a cinco de ellos, del Cosmos 2610 al Cosmos 2614, en el plano del ICEYE-X36, y registraba tres pasos cercanos en mayo, uno de ellos de un satélite que no estaba entre esos cinco: el Cosmos 2613 pasó a 3,86 km del ICEYE-X36 el 17 de mayo, el Cosmos 2609 a 2,54 km el 26 de mayo y el Cosmos 2614 a 16 km el 29 de mayo. También señalaba al Cosmos 2612, que según sus cálculos podría interceptar al ICEYE-X36 con un cambio de velocidad de 4,4 m/s, para una intercepción en un día tras una maniobra el 16 de julio.

Ninguno volvió a maniobrar después para mantenerse en el plano del ICEYE-X36, así que sus planos se fueron separando poco a poco. En las dos semanas que siguieron al 30 de septiembre, el Cosmos 2612 hizo una serie de nuevas maniobras que lo devolvieron al mismo plano y casi a la misma altitud que el ICEYE-X36, escribieron el 15 de octubre esos analistas, Clayton Swope y Chantal Li, del CSIS. Dado que Rusia ya ha probado armas en órbita, «los responsables políticos deberían suponer que el Cosmos 2612 podría emprender una acción que amenace al satélite comercial», advirtieron.

Igualar la órbita de satélites de otro país no es nuevo para Rusia. Ha puesto en órbita baja probables prototipos de armas antisatélite cinco veces desde 2017, y los cuatro más recientes «se situaron todos en órbitas iguales a las de satélites de seguridad nacional de EE. UU.», según la Fuerza Espacial. Rusia también ha probado a soltar objetos desde sus satélites en órbita, pero ninguna de esas pruebas tuvo lugar cerca de un satélite que no fuera ruso, señala el CSIS. Para McDowell, este caso va un paso más allá: «Que yo sepa, es el primer encuentro en órbita baja entre dos satélites activos sin la aprobación del propietario de uno de ellos».

Qué podría hacer un satélite tan cerca

A menos de 5 km, escribía COMSPOC en julio, las misiones posibles podrían incluir «la inspección de cerca, la guerra electrónica (de apoyo o de ataque) o la obtención de inteligencia». Swope describió esa distancia como «de parachoques contra parachoques», y Aaron Brynildson, profesor de derecho espacial de la Universidad de Misisipi, explicó a Axios que, aunque no hay un límite legal estricto, los países no suelen acercarse a menos de seis millas, unos 10 km.

Un responsable ucraniano dijo a Axios que el ejército de Ucrania trabaja con ICEYE, pero que no estaba claro si el propio ICEYE-X36 da servicio al país, y que los militares no conocían los movimientos del satélite de los últimos días, aunque sí se les había informado de maniobras parecidas en primavera y verano.

El satélite al que sigue

El ICEYE-X36 despegó el 4 de marzo de 2024, junto con decenas de objetos más catalogados en aquel lanzamiento, y en el catálogo estadounidense figura Estados Unidos como propietario: el CSIS lo describe como un satélite registrado en EE. UU. y operado por ICEYE, una empresa fundada en Finlandia, y afirma que da servicio a Ucrania, algo que el responsable ucraniano que habló con Axios no confirmó. ICEYE opera una constelación de satélites radar que toman imágenes de día y de noche, haga el tiempo que haga.

ICEYE trabaja para Ucrania desde agosto de 2022, cuando acordó ceder al Gobierno ucraniano todas las capacidades de uno de sus satélites radar ya en órbita, que sigue operando la propia ICEYE, y dar a las Fuerzas Armadas de Ucrania acceso al resto de la constelación. En enero de 2026 firmó un nuevo acuerdo con un cliente del Ministerio de Defensa ucraniano para seguir suministrándole imágenes de alta resolución. Ninguno de los dos anuncios nombra un satélite, y no se sabe públicamente cuál sirve a Ucrania.

Rusia ya ha lanzado advertencias sobre satélites como estos. Moscú «ha dicho repetidamente que los satélites comerciales “cuasi civiles” usados con fines militares “pueden convertirse en un objetivo legítimo de represalia”», recoge la ficha de la Fuerza Espacial.